BUFANDIZATE: Un recién nacido en la MLS

Estamos ante mi primera y única bufanda de Norteamérica. Me consta que es muy difícil conseguirlas porque los americanos son muy suyos para sus tradiciones y les cuesta adaptarse a las costumbres del resto del mundo. Por ello es habitual encontrar en los estadios de fútbol los típicos banderines y las manos grandes con un dedo extendido que simboliza a su equipo como el "Number one", que han trasladado de otros deportes "Made in America".

Esta bufanda me la trajo un gran amigo de Toronto llamado Mark. Salía de su Canadá natal para pasar un año en Europa y volvió enamorado de nuestro continente en todos los sentidos, incluido en el ámbito deportivo. Fanático de los Montreal Canadiens (equipo de hockey de la ciudad de sus padres), también tenía ciertas inquietudes futbolísticas, aunque como nos reconocía, en su tierra apenas se conocía al Manchester United y a grandes selecciones como la francesa, de la que era un fan indondicional (influencias de Quebec imagino). Se sorprendió al ver jugar a los españoles, a los que nos veía como unas estrellas del balompié. Exportamos el tiki-taka a las ligas universitarias de Holanda. Pero el climax llegó cuando en verano estuvo un mes en España, coincidiendo con la Eurocopa. Su identificación con la roja fue total y tras comprarse la camiseta de Torres vivió una experiencia que nunca olvidará y que se llevará como recuerdo al otro lado del charco. Desde el debut contra Rusia hasta la final frente a los teutones vivimos cada gol, cada recuerdo con él y le acabamos bautizando como "el Spanish Canadian".

Nada tiene que ver Toronto con las ciudades europeas. Localizada en la orilla del lago Ontario es la tercera ciudad más grande de Norteamérica y uno de los centros financieros más importantes del mundo. Una de las cosas más curiosas de aquella región es la relatividad de las distancias. Nos contaba Mark que tardaba más de dos horas en llegar a la universidad cada día. La respuesta española no tiene desperdicio: "Pues yo tardo 5 minutos y aun así me da pereza y no voy la mitad de los días". El símbolo principal de la ciudad es la Torre CN, que supera los 500 metros de altura y desde la que se divisa todo el centro urbano de Toronto.

Estamos ante una ciudad donde triunfa el baloncesto, representado por los Raptors de Calderón, y el hockey sobre hielo, con los Toronto Maple leafs. Con estos mimbres tan arraigados parecía complicado que la incursión de una franquicia en la MLS tuviera éxito en un país con poca tradición de "soccer". Pero las expectativas fueron mucho mejor de lo esperado y en 2006 nacía el Toronto F.C colgando el cartel de completo al alcanzar los 14.000 abonados. Las cifras van aumentando año a año y ya son conocidos en Norteamérica como la afición más fanática de la MLS. Tras su primera victoria oficial frente al Chicago Fire, todos los socios recibieron una carta deonde se aconsejaba no lanzar objtos al campo ni saltar al césped. Aunque las cosas vayan rodadas en lo social, la realidad es que los resultados no les han acompañado demasiado. En sus dos años de vida no han sido capaces de alcanzar los playoffs por el título. Aun así los canadienses están orgullosos de su único equipo profesional del país y esperan lograr muchos éxitos que ayuden a formar jugadores nacionales para formar una selección que ilusione a los suyos. Los hermanos De Guzmán esperan pacientes desde Europa la formación de un grupo competitivo que traiga un futuro prometedor para el fútbol del país de la hoja de arce.