LA TRIPLE CORONA (I): El mito de los Lisbon lions
La inmaculada campaña que está realizando el Barcelona en las tres competiciones está sumiendo a la prensa y a los aficionados en un estado de euforia tras el que ya solo se piensa en un objetivo: el triplete. Esta hazaña que consiste en lograr los títulos de Liga, Copa nacional y Copa de Europa se ha producido 4 veces en toda la historia desde que nació el torneo continental a mediados de los años 50. Muchos son los que lo han intentado y se han quedado con la miel en los labios como el Madrid de Di Stefano, el Bayern de Beckenbauer, el Milán de Sacchi o el Dream Team de Cruyff. En este serie de artículos repasaremos a los 4 fantásticos capaces de forjar una leyenda de imbatibilidad durante una temporada completa en la que fueron capaces de arrasar en todas las competiciones.1966-1967 CELTIC: Los héroes estaban en casa
El escudo del Celtic de Glasgow, formado por un trébol de cuatro hojas, simbolizaba perfectamente el resultado de aquella mágica temporada. En los años 60 el conjunto católico logró reunir a un elenco de jugadores de la ciudad (se cuenta que todos ellos nacieron a menos de 30 millas de Celtic Park) que fueron creciendo en el club hasta convertirse en grandes estrellas. En 1967 liderados por el mítico Jock Stein en el banquillo y una columna vertebral en el césped formada por Chalmers, Lennox, Wallace y Johnstone (votado mejor jugador de la historia de los verdiblancos), los “Bhoys” realizaron un año para enmarcar.
La liga de aquel año fue un habitual duelo mano a mano con sus archienemigos del Rangers. Los protestantes se quedaron a 3 puntos de su rival, que solo cedió dos derrotas en todo el año, curiosamente ambas ante el mismo equipo, el Dundee United. En Escocia, como en Inglaterra, se juegan dos torneos de copa distintos, lo que dio la oportunidad al Celtic de completar el triplete con un cuarto título para sus vitrinas tras vencer en dos reñidas finales al Aberdeen (2-0), y al Rangers con un solitario gol de Lennox.
Pero aquel equipo irrepetible tenía un sueño y una sola idea en la cabeza: la Copa de Europa. Hasta entonces la hegemonía de los equipos del sur como España o Italia había sido incontestable, pero el Celtic quería obtener el primer cetro continental para las Islas que vieron nacer este deporte. Su último obstáculo el Inter de Milán de Helenio Herrera y Mazzola en un estadio nacional de Lisboa a rebosar. Los neroazzuros se adelantaron con un penalti inexistente en los primeros compases, pero el brillante juego de los escoceses fue recompensado y los goles de Gemmel y Chalmers hicieron justicia en el marcador. Pocos imaginaban a comienzos de temporada que el Celtic levantaría “La orejona”, incluso un corredor de apuestas británico se arruinó al ofrecer 33-1 la victoria de sus compatriotas allá por septiembre. Pero como dijo Helenio Herrera tras concluir el choque, en un gesto que le honra, aquel resultado era un triunfo para el deporte.
Un triunfo que siempre será recordado en la mitad católica de Glasgow y que sirvió para aupar al Olimpo futbolístico a una generación de jugadores que mamaron blanco y verde desde su infancia, llevando a lo más alto al equipo de sus amores.
El escudo del Celtic de Glasgow, formado por un trébol de cuatro hojas, simbolizaba perfectamente el resultado de aquella mágica temporada. En los años 60 el conjunto católico logró reunir a un elenco de jugadores de la ciudad (se cuenta que todos ellos nacieron a menos de 30 millas de Celtic Park) que fueron creciendo en el club hasta convertirse en grandes estrellas. En 1967 liderados por el mítico Jock Stein en el banquillo y una columna vertebral en el césped formada por Chalmers, Lennox, Wallace y Johnstone (votado mejor jugador de la historia de los verdiblancos), los “Bhoys” realizaron un año para enmarcar.La liga de aquel año fue un habitual duelo mano a mano con sus archienemigos del Rangers. Los protestantes se quedaron a 3 puntos de su rival, que solo cedió dos derrotas en todo el año, curiosamente ambas ante el mismo equipo, el Dundee United. En Escocia, como en Inglaterra, se juegan dos torneos de copa distintos, lo que dio la oportunidad al Celtic de completar el triplete con un cuarto título para sus vitrinas tras vencer en dos reñidas finales al Aberdeen (2-0), y al Rangers con un solitario gol de Lennox.
Pero aquel equipo irrepetible tenía un sueño y una sola idea en la cabeza: la Copa de Europa. Hasta entonces la hegemonía de los equipos del sur como España o Italia había sido incontestable, pero el Celtic quería obtener el primer cetro continental para las Islas que vieron nacer este deporte. Su último obstáculo el Inter de Milán de Helenio Herrera y Mazzola en un estadio nacional de Lisboa a rebosar. Los neroazzuros se adelantaron con un penalti inexistente en los primeros compases, pero el brillante juego de los escoceses fue recompensado y los goles de Gemmel y Chalmers hicieron justicia en el marcador. Pocos imaginaban a comienzos de temporada que el Celtic levantaría “La orejona”, incluso un corredor de apuestas británico se arruinó al ofrecer 33-1 la victoria de sus compatriotas allá por septiembre. Pero como dijo Helenio Herrera tras concluir el choque, en un gesto que le honra, aquel resultado era un triunfo para el deporte.Un triunfo que siempre será recordado en la mitad católica de Glasgow y que sirvió para aupar al Olimpo futbolístico a una generación de jugadores que mamaron blanco y verde desde su infancia, llevando a lo más alto al equipo de sus amores.
Alineación de los "Leones de Lisboa" (25 de mayo de 1967)
Simpson, Craig, Mcneill, Clark, Gemmel, Murdoch, Auld, Johnstone, Wallace, Chalmers, Lennox.
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