UN BALÓN DE OXÍGENO PARA LOS REPUBLICANOS

La guerra civil ha sido uno de los momentos más dolorosos de la historia de nuestro país. La división social en la que España estuvo sumida desde entonces, y las duras batallas que se libraron a lo largo y ancho de la Península todavía sobreviven en el recuerdo de muchos de nuestros mayores. La contradicción surge cuando acudimos a la prensa de la época, y comprobamos que aunque los españoles no quitaban ojo a las novedades del frente, decidieron continuar con sus costumbres y su rutina como forma de evasión ante el infierno que debían soportar. En cuanto al deporte rey, la liga y la copa de España fueron suspendidas durante el conflicto bélico, pero el balón no dejó de rodar y los aficionados lograron aislarse, aunque solo fuera por 90 minutos, del escenario de sangre y lágrimas en el que el país estaba inmerso.

En el territorio republicano se jugaba en 1937 un torneo conocido como “la liga mediterránea” en el que participaban los mejores clubes de Cataluña y Levante. Algunos como el Hércules o el Murcia no pudieron hacerlo ya que sus ciudades habían sido bombardeadas. El Barcelona, estandarte del movimiento republicano, venció el torneo por delante del Español y el Girona. Se estableció que los cuatro primeros de la liga se clasificarían automáticamente para la competición copera, conocida como “Copa de España libre”, en un claro gesto a los deseos de derrota franquista de los organizadores del evento. El equipo culé rechazó participar en esta copa, prefiriendo viajar a México y Estados Unidos para jugar más de 20 partidos amistosos donde recaudar un dinero para el bando “rojo” de la guerra y para aumentar su prestigio fuera de nuestras fronteras. El fusilamiento del presidente azulgrana el año anterior por soldados de las fuerzas sublevadas fue determinante para este posicionamiento tan claro del club.

Así que la copa de España libre se ponía en marcha con la incursión del quinto clasificado del torneo mediterráneo, el Levante FC como invitado de última hora. Se jugó una liguilla previa de donde salieron los dos finalistas que se disputarían el título a partido único. A diferencia del torneo doméstico, esta vez los dominadores fueron los equipos levantinos. La final en el estadio barcelonés de Sarriá acogía a los dos equipos de la capital del Turia, en un choque que supuso un canto a la libertad republicana. Los blancos buscaban la revancha tras los partidos en la liguilla donde sucumbieron ante el potencial de los costeños por sendo repasos: 5-2 y 0-4. Valencia y Levante jugaron un partido muy tenso en el que los granotas fueron capaces de anotar un único gol que les permitió levantar una copa con mucho significado histórico. Valero, Olivares, Calpe, Rubio, Calero, Tarí, Puig II, Nieto, Martínez, Gaspar Rubio y Botella fueron los 11 héroes de aquella machada en el que el pobre de la ciudad logró mojar la oreja a sus vecinos valencianos. Varios de los jugadores de aquel equipo llegaron a dejar su sello en nuestro fútbol, como Gaspar Rubio o Botella que acabaron haciendo las maletas rumbo a la capital para fichar por el Real Madrid.

Al finalizar la guerra la situación acabó volviendo a una normalidad relativa en términos deportivos, y se reanudaron las competiciones nacionales, tras rebautizar al torneo del KO como la Copa del Generalísimo. Obviamente el nuevo gobierno no estaba por la labor de aceptar un torneo que se había jugado en territorio enemigo durante los años de la guerra, por lo que el Levante estuvo muchos años sin tener el reconocimiento que se merecía. La historia, como se suele decir, la escriben los ganadores y por eso no es de extrañar que sí que fuera reconocida la Copa que el Sevilla logró en 1939 en la que la mitad del país no participó por no encontrarse en territorio nacional. No fue hasta 2007 cuando una propuesta en el Parlamento dejó las cosas en su sitio y dio oficialidad a la victoria del conjunto valenciano que con todo mérito había pasado por encima de grandes del fútbol nacional como el Valencia o el Español en aquella mítica copa de la España Libre de 1937. El único trofeo que posee el Levante ha tardado 70 años en ser una realidad. A eso se le llama sudar la camiseta por un título.

2 comentarios:

CALIGULA dijo...

Voté en la encuesta. ¿Messi podría estar en el menú o sería exagerado?

albetini dijo...

La encuesta esa la hice hace un par de años antes de que Messi explotara definitivamente, asi q ahora claro que podria estar en ella, aunque espero q todavia no haya sacado todo su potencial y llegue a ser el mejor jugador de todos los tiempos